Tú no. Sólo no. Confórmate, no hay explicación.
Tú no entras, tú no eres. Lo más próximo a la razón:
dicen que no. Dicen todos que tú no.
Es malo aceptarte, sólo eso. No importa mucho quién seas.
Viaja, busca tu lugar, y si no lo hallas: invéntalo.
¿Lloras?, ¿una gota de sal será suficiente para el mar?
¿Afligido?, ¿con preguntas?, ¿muchas?
No, no tengo tiempo. Vete.
La única respuesta es caer desde un puente.
El amor, ¡no lo toques! Tu cuerpo es lo imposible junto al suyo.
Alternativa: monje, intento de monje, aborto de monje,
¡aguántate! Perdiste algo tuyo, te concibieron con el coito mismo de la angustia
y eres la encarnación de una duda. Sólo eso. Te disiparás mañana. Dios dice.
¿Y mientras? Púdrete. El alma se pudre mientras el cuerpo vive.
El cuerpo se pudre cuando el alma es libre.
Huérfano. Tu carne dice no. Tu sexo te maldice.
¿Has visto el amanecer?, sí, siempre amanece aunque duela.
Otra vez lo mismo, ¿o no? Maldita sea. Eso es.
Tu dueño es tu propia negación,
no te resistas, no endurezcas, flojito, hasta que mueras.
domingo, 13 de abril de 2008
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