Todos hemos preguntado quién
quién inició el debate de relámpagos
quién abrió la tierra cuando dijo no
quién palpó la última fruta del árbol
quién declama los versos del mar
quién sonríe tras la distancia
y el humo que la engendra
quién no fue poeta
y en el intento sucumbió
como palabra rota en cientos de cristales
Yo cierro los ojos para mirar otro espejo
y preguntar quién me habita por dentro
quién es aquél de mis encarnaciones nocturnas
quién se nutre con mis sueños
al morder las más ávidas pulpas
quién es aquel Gabriel que solo pregunta.
lunes, 28 de enero de 2008
domingo, 6 de enero de 2008
Viaje
Anduve por tres ciudades nórdicas
donde América se congela cada invierno.
Las volví a trazar con mis pisadas
y les otorgué nombre nuevo en cada esquina.
Las tres ejercían de prostitutas
y todo el mundo se vaciaba en ellas.
Patrias del exilio, la orfandad
y un aliento cálido de tierra prometida.
Mi casa es su casa
murmuraban como riéndose en secreto.
América es el norte y el pan y el sueño de la gloria.
donde América se congela cada invierno.
Las volví a trazar con mis pisadas
y les otorgué nombre nuevo en cada esquina.
Las tres ejercían de prostitutas
y todo el mundo se vaciaba en ellas.
Patrias del exilio, la orfandad
y un aliento cálido de tierra prometida.
Mi casa es su casa
murmuraban como riéndose en secreto.
América es el norte y el pan y el sueño de la gloria.
miércoles, 2 de enero de 2008
Los días
Máscaras vagan por mi angustia
como queriendo asirse del rostro del exilio.
Sólo me visitan los días de luto con cántaros vacíos
cansándoles el hombro;
ya no viene más la flor ardiente
y mi sed soñadora le busca en las noches
de lápidas abiertas.
Me queda un espejo y el reproche,
la pérdida del mundo vuelta loca entre mis pies descalzos,
un hombre al que arrastro
y bien me sé autor de su intemperie,
quien le abra la tumba cuando venga el final
con un séquito de sombras.
Son éstos mis días mutilados,
los que no han besado ni siquiera la ceniza de un viejo amor,
los que vienen de visita a consolarme
bajo la inevitable luz de su propio desconsuelo.
como queriendo asirse del rostro del exilio.
Sólo me visitan los días de luto con cántaros vacíos
cansándoles el hombro;
ya no viene más la flor ardiente
y mi sed soñadora le busca en las noches
de lápidas abiertas.
Me queda un espejo y el reproche,
la pérdida del mundo vuelta loca entre mis pies descalzos,
un hombre al que arrastro
y bien me sé autor de su intemperie,
quien le abra la tumba cuando venga el final
con un séquito de sombras.
Son éstos mis días mutilados,
los que no han besado ni siquiera la ceniza de un viejo amor,
los que vienen de visita a consolarme
bajo la inevitable luz de su propio desconsuelo.
Nublado
Una oscura flor se deshoja
detrás de mis visiones
y el cielo que por dentro me contempla
se torna espeso y gris,
estremecido en relámpagos,
luz con un miedo tremendo,
luz nerviosa, indecisa.
Yo soy el único sin techo,
mi morada es la tormenta,
la noche de sábanas rebeldes,
sueños que se imprimen en la tela
como rasguños de muribundo tigre
a través del firmamento.
Una oscura flor se abre
como una mirada bajo el caótico silencio.
Llueve tanto que el viento
es la suma de las respiraciones de mis muertos.
detrás de mis visiones
y el cielo que por dentro me contempla
se torna espeso y gris,
estremecido en relámpagos,
luz con un miedo tremendo,
luz nerviosa, indecisa.
Yo soy el único sin techo,
mi morada es la tormenta,
la noche de sábanas rebeldes,
sueños que se imprimen en la tela
como rasguños de muribundo tigre
a través del firmamento.
Una oscura flor se abre
como una mirada bajo el caótico silencio.
Llueve tanto que el viento
es la suma de las respiraciones de mis muertos.
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