viernes, 21 de marzo de 2008

Viernes Santo

Hoy moriste, la tumba que soy lo sabe y se convulsiona.
Estaba tan abierto el aire, tan desnudo el tiempo.
Yo tomé un café por la mañana,
desperté tarde y el día era igual, terriblemente igual que el anterior
y sin saber por qué no comí carne.

Sé poco de ti. Ni te afirmo ni te niego,
pero sé que mi ignorancia, mi indiferencia, lastima.
Vendrás o será que ya viniste, que hablas
el idioma de alguna estrella, la más lejana.

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