Una oscura flor se deshoja
detrás de mis visiones
y el cielo que por dentro me contempla
se torna espeso y gris,
estremecido en relámpagos,
luz con un miedo tremendo,
luz nerviosa, indecisa.
Yo soy el único sin techo,
mi morada es la tormenta,
la noche de sábanas rebeldes,
sueños que se imprimen en la tela
como rasguños de muribundo tigre
a través del firmamento.
Una oscura flor se abre
como una mirada bajo el caótico silencio.
Llueve tanto que el viento
es la suma de las respiraciones de mis muertos.
miércoles, 2 de enero de 2008
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