Anduve por tres ciudades nórdicas
donde América se congela cada invierno.
Las volví a trazar con mis pisadas
y les otorgué nombre nuevo en cada esquina.
Las tres ejercían de prostitutas
y todo el mundo se vaciaba en ellas.
Patrias del exilio, la orfandad
y un aliento cálido de tierra prometida.
Mi casa es su casa
murmuraban como riéndose en secreto.
América es el norte y el pan y el sueño de la gloria.
domingo, 6 de enero de 2008
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