lunes, 31 de diciembre de 2007
"Alma Primorosa"
Qué prodigio ver tus cuerdas a manos de la aurora, donde cada ave es una trayectoria vibrando en el viento, haciendo cantar a la entraña de la altura. Yo soy el testigo fiel de la intemperie, el primero y el único, y me arrodillo delante de tu asombro: qué íntima hermosura la de saberte flor de las miradas, donde la luz se afirma. El alma inunda de silencio la llanura. Todo se ve plural, ardiendo y sin quemarse; en la hoguera mansa de la venida del sol, inauguras el día.
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