sábado, 15 de diciembre de 2007

Herida verdad

No sé qué tantas cosas dirá el viento de mí cuando me ausento,
ni sé si el humo de las más grandes avenidas me recuerde.
Yo transito en medio de visiones
donde la luz enferma de severas pesadillas,
y se levanta cansada y triste se marcha.
Yo pertenezco al mar, a sus designios, y mi entraña
atestigua su hondura interminable.

Por eso estoy triste, parezco ausente con mis ojos abiertos.
Yo sueño no estar, sueño mi desaparición
cuando el día me abre la frente de un tajo,
con su filo de horizonte donde mis nervios se prenden
al despuntar el alba y yo ciego,
enredado en la urdimbre de alguna pesadilla
proveniente del abismo, despierto.

Éste es mi laberinto, mi selva virgen:
una herida verdad arrastrándose en el mundo,
vistiendo mi carne por no estar desnuda en la intemperie.

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